Si llegó a este artículo es porque algo le preocupa con su familiar.
¿Una caída la semana pasada? ¿Un olvido importante? ¿ Un comentario de
la vecina? La sensación -aunque nadie diga nada- de que esto ya no está
bien.
Antes de continuar, permítenos comentarte un detalle importante: si lleva semanas o meses dándole vueltas, no es paranoia. Es intuición. Y casi siempre acierta.
Por ello le queremos compartir las diez señales que en la experiencia de Casa OMA en recibir familias, consideramos que son las más relevantes y son un indicador de que ya se debe tomar acción. Las hemos visto repetirse en docenas de conversaciones con familiares que llegaron exactamente al lugar en el que usted está llegando hoy.
Léalas con calma. Si reconoce tres o más de estas codiciones en su familiar, ya es momento de actuar.
- Se ha caído al menos una vez en los últimos seis meses.
Una caída no es un accidente. Es un síntoma.
Las personas mayores se caen porque algo está pasando: pérdida de fuerza muscular, problema de visión, un medicamento que las marea, una pequeña arritmia,
deterioro cognitivo que afecta el equilibrio. La caída es la consecuencia.
Un dato que las familias no conocen: una de cada dos personas mayores de 75 años que se rompe la cadera ya no vuelve a caminar como antes. Y la segunda caída
suele ocurrir dentro de los doce meses siguientes a la primera.
Si su familiar se cayó una vez, vaya con un geriatra esta semana. No al médico general. Geriatra. La diferencia clínica importa. - Olvida tomar medicamentos, o los toma de más.
Si abre el cajón de su papá y encuentra cajas vacías junto a cajas a la mitad — o peor, dos cajas del mismo medicamento — el sistema ya no está funcionando. No
es necedad ni descuido. Es que la rutina cognitiva de «cada cuándo y cuánto» se desgasta antes que la memoria social. Su mamá puede platicar perfectamente
cómo era su escuela, y olvidar la pastilla de la presión todos los miércoles. El riesgo real es la polifarmacia mal controlada: caídas por hipotensión, somnolencia,
episodios que se confunden con demencia y son simplemente medicamentos en exceso. - Ha perdido peso sin razón médica conocida.
La gente mayor no pierde peso «porque ya no come tanto a esta edad». Eso es un mito. Cuando un adulto mayor pierde 5% o más de su peso en seis meses sin estar a
dieta y sin un diagnóstico nuevo, hay una causa. Las más frecuentes son: depresión no diagnosticada, problemas dentales, dificultad para tragar, deterioro
cognitivo que hace olvidar las comidas, o aislamiento social. La pérdida de peso es uno de los predictores más claros de hospitalización. - Ha cambiado su rutina de aseo personal.
Si su mamá, que siempre fue impecable, lleva días con la misma blusa o el cabello sin lavar, es una señal. No es vagancia. Es agotamiento, miedo a caerse en la
regadera, depresión, o deterioro cognitivo que altera la secuencia de pasos del baño. Esta es una de las señales más fuertes y al mismo tiempo más subestimadas. Cuando la dignidad de la rutina diaria se pierde, generalmente lleva semanas o meses sucediendo. - Se ha aislado: ya casi no sale ni recibe a nadie.
Esta señal pasa desapercibida porque parece comodidad o cansancio.
Pero el aislamiento social es uno de los factores que más acelera el deterioro físico y cognitivo en la tercera edad. La conversación es un ejercicio cerebral. La
compañía es regulación emocional. La risa es medicina. Si su papá lleva meses diciendo «ya no me dan ganas de salir», «ya no quiero que vengan», o «no estoy de
humor», está empezando a apagarse — y casi siempre hay un componente depresivo detrás. - Provoca accidentes domésticos pequeños que se acumulan.
Comida quemada en la estufa. Llave de gas que se queda abierta. Llave del lavabo que se queda corriendo. Una vez puede ser distracción. Tres veces es señal. Lo
importante no es regañar a su familiar, sino reconocer que la capacidad ejecutiva (la que organiza secuencias de tareas) se está deteriorando. Y la cocina, por su
combinación de fuego, agua y temporización, es el lugar donde primero se nota. - Tiene olvidos que ya no son normales
Olvidar el nombre de un actor de cine es normal. Olvidar el nombre de su nieta no lo es. Las preguntas que sí debe hacerse: ¿su mamá repite la misma pregunta varias veces el mismo día sin acordarse de que ya preguntó? ¿Se ha perdido yendo a un
lugar que conoce desde hace años? ¿Tiene dificultad para seguir una conversación de tres personas o una receta de cocina que antes hacía con facilidad? Si la
respuesta a una sola es sí, la pronta valoración geriátrica es esencial . - Se desorienta, sobre todo al anochecer
Al fenómeno se le llama «sundown» o sundowning, y es típico de las primeras etapas de demencia: hacia las 5 o 6 de la tarde la persona se inquieta, busca algo que
no recuerda, dice frases como «quiero ir a mi casa» estando en su casa, o cambia de humor sin razón aparente. No es teatro ni drama. Es un síntoma neurológico
real. Y empeora si la persona vive sola. - Tiene dificultades nuevas para manejar su dinero
Recibos sin pagar, llamadas de cobranza, transferencias raras, problemas para usar cajeros que antes manejaba sin problema. O al revés: insiste en mandar dinero
a alguien, contesta llamadas de extorsión, o cae en estafas que antes habría detectado.
El manejo de dinero es una de las funciones cognitivas complejas que se afecta primero. Si esto está pasando, su familiar es vulnerable a fraude — no solo a su
propio deterioro. - El cuidador familiar , usted o un hermano, está enfermando.
Esta es la señal que más pasa por alto y que más debe escuchar.
Siete de cada diez cuidadores familiares de personas con dependencia desarrollan problemas de salud antes que la persona que cuidan. Depresión, ansiedad,
hipertensión, problemas de espalda, insomnio crónico, agotamiento. Si usted lleva meses sin dormir bien, sin ver a sus amigos, sin tiempo para su pareja o sus
hijos, sintiéndose triste o resentida — la situación de cuidado en casa ya se rompió. No por debilidad suya. Una situación insostenible, terminará por afectar su salud. Por ello, esta señal vale por las nueve anteriores.
Aquí le sugerimos alguna acciones que podrían ayudarlo:
-Una valoración geriátrica completa para descartar causas reversibles.
-Ajuste de medicamentos.
-Cuidado en casa profesional, en turnos.
-Daycare: tu familiar pasa el día acompañado, en comunidad, con actividades, y duerme en casa.
– Estancia temporal de prueba.
– Y en algunos casos, la estancia permanente en una casa de retiro.
La decisión correcta depende de cada caso. Lo único que casi siempre es incorrecto es esperar otro año a ver qué pasa.